Ella era el sueño de cualquier hombre. 1a Parte

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La conocí en un festival de música, ella estaba bailando con una de sus amigas y por su rostro goteaban gotas de sudor. Su blusa blanca y transparente,  me permitió ver  que no llevaba ajustador. Desde ese instante no pude quitarle los ojos de encima, su silueta era perfecta.

Llevaba un pantalón muy ajustado que me permitía ver su trasero redondo y perfecto. Su cabello negro era largo y ondulado, su piel muy blanca, ojos verdes con largas pestañas y sus labios gruesos y perfectos enmarcaban su gran sonrisa.

No tenía la menor idea de cómo acercarme a ella, estaba seguro que si la invitaba a bailar conmigo me rechazaría. Algunos hombres con más agallas que las mías se acercaron a ella, pero ella los desairaba ignorándolos para que se apartaran de su camino.

 

Al cabo de un rato ella dejó de bailar para ir al tocador. Yo estaba en su camino y por azares del destino, al pasar junto a mí ella tropezó y alcancé a sostenerla para que no cayera al suelo.

Volteó a verme y con una sonrisa me dió las gracias por evitarle el bochorno de una caída. Solo sonreí y le dije que había sido un placer salvarle la vida al alma de la fiesta.

Soltó mi mano y me dijo que la esperara hasta que regresara y así lo hice.

Minutos mas tarde ahí estaba ella frente a mí y con dos cervezas en las manos. Esto es para agradecerte el haberme salvado la vida me dijo riendo, hay que celebrar en grande porque además es mi cumpleaños.

Tomamos 2 cervezas y luego 2 tequilas mientras bailábamos y cuando la música dejó de sonar la invité a mi casa para seguir celebrando. Aceptó y salimos juntos del festival.

Entramos a la sala, puse música y abrí una botella de vino que tenía en el refrigerador, serví 2 copas de vino para seguir brindando con el pretexto de su cumpleaños.

Ya habíamos tomado demasiado, ella se paró a bailar y de pronto me tomó de la mano y me guió escalera arriba como si adivinara que allí estaba mi recámara. Caminaba llena de gracia y sin para de reír.

Al entrar  a la recámara me empujó con fuerza sobre la cama y perdiendo el paso quedé tendido sobre ella. Me quedé esperando a que ella se acostara junto a mí, pero se quedó parada mirándome muy seria.

No pronuncié palabra, su actitud me tenía completamente confundido y en cierto modo un poco asustado.

Se desnudó frente a mí y se dirigió al baño. La escuché orinar y regresó con sus panties mojados y oliendo a orin. Me dijo que abriera la boca y obedecí sin chistar, metió su prenda en mi boca y lo mas extraño sucedió con mi cuerpo.

Inmediatamente tuve una erección, estaba completamente excitado esperando ansioso por lo que vendría a continuación, mí pene quería reventar mi pantalón para poder crecer más.

Me dijo que no me moviera si no quería ser castigado. Me quedé inmóvil mientras ella me desabotonaba la camisa y luego desabrochaba mi pantalón el cual bajó hasta mis rodillas inmovilizando mis piernas.

Comenzó a jugar con mi pene primero acariciándolo y luego dándole pequeños golpes. Me dolía pero el dolor lo hacía más excitante y mi pene cada vez se hacía más sensible por lo que sus caricias me tenían a punto del clímax.

Continuará……..

 

 

 

 

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