La Orgia Femdom

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Las Muchachas Que Yo Conocí En Mi Viaje

La orgia femdom ocurrió en mi primer viaje a otra ciudad. Fue durante una convención al que fui enviado por la empresa que trabajaba. Durante mi estancia, conocí a mucha gente muy interesante. En especial a dos chicas muy especiales; Steffany era alta de un 1.80 m, con el cabello negro que le llegaba a los codos, ojos verdes, piel blanca y una actitud de chica mala. Decía que le gustaba ejercitarse y se notaba aun sobre el traje ejecutivo que llevaba puesto, blusa y saco con pantalones azul claro. Usaba sus botines negros que la hacían ver aun mas alta y estilizada.

Decía que en sus ratos libre era bajista de un grupo de glam – rock.   Su compañera de departamento era Erika. Se podría decir que era la contraparte de Steff. Media 1.70 m con cabello rubio hasta los hombros y de ojos azules con la piel bronceada. Ella venia de EUA a vivir a la ciudad. Decía que había sido porrista en su escuela. Usaba un saco negro con minifalda y botas de tacón hasta la rodilla. Supe que en verano trabajaba de salvavidas.

El tercer día de conferencias los tres compartimos un taxi.  Mi hotel quedaba a unas calles de donde ellas tenían su departamento. Él chofer del taxi era una chica de cabello rojizo muy corto. Usaba un traje de chofer de limusina y unas gafas obscuras y tacones negros muy altos. Fui en la parte delantera mientras que mis dos compañeras fueron en la parte de atrás.

La Taxista Le Hace El Grupo Una Propuesta

“¿Son de por aquí?” Pregunto nuestra chofer modo de hacer plática, “Yo soy de esta ciudad, pero ella es de EUA y él es de otra ciudad”, dijo Steffany a nuestra chofer, “Yo trabajo en el país”, dijo Erika ” Yo solo estoy aquí por una conferencia, a ellas las acabo de conocer”, dijo la chofer bajo sus gafas para mirarnos mejor con un tono muy coqueto nos preguntó.

“Saben represento a la dueña de esta flotilla de taxis. Una dama con gustos muy particulares. Desea pagarles 100 euros a cada uno por acompañarme a escuchar una propuesta. Al terminar se pueden llevar 15000 euros.” La miré con desconfianza, nadie te da tanto dinero sin nada a cambio. Las chicas miraron con la misma desconfianza, inclusive Steffany pidió que tomáramos otro taxi. Pero la chofer prosiguió, “No se preocupen. La dama no tiene malas intenciones. Solo le interesa ver la reacción de las personas a ciertos escenarios.

Les garantiza que volverán sanos y salvos. Además no habrá cámaras y ella no interactuará con ustedes en ningún momento.” Las chicas parecían algo curiosas, “Si quieren ver de qué se trata las acompaño, pero solo si las dos quieren ir.” Les dije las dos chicas discutían sobre ir o no ir. Steffany parecía estar más interesada que Erika , pero al final aceptaron.

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Nos condujeron a una callejón donde el taxi nos dejo en frente de una puerta, “Entren por la puerta y estarán en un cuarto. Allí les explicaran de que se trata.” La chofer nos dio el dinero y entramos. Llegamos a una habitación iluminada que tenía un vidrio en uno de los lados. Una bocina en una esquina al centro del cuarto había un tubo que iba del piso al techo.

“Buenas tardes, gracias por aceptar la invitación,” se escucho una voz distorsionada pero femenina de las bocinas. “Los he invitado a que participen en tres pruebas muy simples que deben cumplir. Al final de la tercera prueba les daré 15000 euros a cada uno en efectivo. La primer prueba es que uno de ustedes debe de quitarse la parte de arriba de la ropa que lleva, ser esposado en el tubo que esta al centro y deberá quedarse así durante toda la prueba.”

La Primera Prueba

Las chicas me miraron y sonrieron como si quisieran hacer una maldad, “¡Debes de hacerlo tu!” dijo Steffany mientras recogía el par de esposas, “Si nosotras somos unas damas y para un hombre no es tan malo estar con el torso desnudo,” dijo Erika tomándome del brazo guiándome al tubo, “Está bien lo hare, que remedio,” dije exhalando aire mientras me quitaba el saco y la camisa que llevaba puesta. Las coloqué en un cesto que estaba en la habitación. Steffany me colocó los brazos tras el tubo y me esposó a él. “Pareces que no es la primera vez que lo haces.” Dije en un tono burlón. Ella me miró molesta. “Eres un bruto, “dijo Steffany mientras me daba un ligero golpe en la cabeza dejándome esposado al tubo.

“¡Bien primera prueba superada!” dijo la voz. “Ahora la segunda prueba.  Deberán poner en cesto la ropa interior de los tres participantes.”Las chicas se pusieron rojas de la vergüenza. Yo me sentía igual. “A mi no me miren. Yo estoy en desventaja” les dije a ellas. Las chicas conversaron un poco, en un rápido movimiento Erika me puso su saco sobre la cabeza. “No nos mires o te pesara.”  dijo mientras acomodaba el saco a modo de que no pudiera verlas.

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La Decisión Es Suya

Se pusieron a espaldas mías mientras que se quitaban la ropa interior escuchaba como discutían entre ellas. Se preguntaban si valía la pena este acto de vergüenza pero se quitaron sus sostenes y bragas y se volvieron a vestir, “Bien pero falta la ropa interior de su compañero.” Dijo la voz por las bocinas del cuarto. Esta vez me puse blanco. En verdad no había viajado tanto para terminar desnudado por las chicas que acababa de conocer y menos esposado. “La decisión es suya”, dije mientras esperaba que ellas me quitaran las esposas y saliéramos de ahí. Después de todo no podía desnudarme a mí mismo.

Pero entonces Steffany me dijo, “Mas te vale que no tengas nada que ver con esto,” me dijo furiosa mientras me quitaba el cinturón. Tuvo problemas para quitarme el botón del pantalón porque sus manos temblaban, “A ver a ver, déjame te ayudo,” dijo Erika mientras zafaba el botón. Las dos chicas me bajaron el pantalón y lo pusieron en el cesto,  “No creo que a nuestra anfitriona le moleste que estés desnudo,” dijo Steffany de modo coqueto.

Ambas chicas tomaron un extremo de mis bóxer, “A la cuenta de tres,”  dijo Erika a su amiga, “1, 2 …….3!!!!!,” y de un movimiento me bajaron el bóxer y lo arrojaron al cesto pensé (que bueno que uso ropa interior limpia y nueva). Me sentía muy humillado pero también un poco excitado. Sentía que tendría una erección pero debía controlarme. Esta situación me recordó de los videos que he visto en línea de la orgia femdom.

Ahora La Última Prueba

“¡Correcto, segunda prueba superada!,” volvió a sonar la bocina,  “Ahora la última prueba,” la puerta se abrió y nuestra chofer entro con una charola con un frasco. “Deben de llenar el frasco de semen.” Las chicas se pusieron rojas como tomate. Esta vez definitivamente nos iríamos sin el dinero y yo me sentía con un nudo en la garganta. Las chicas conversaron entre ellas. Erika se me acerco de repente, “Ya llegamos demasiado lejos ¿Tu quieres?” Me pregunto en un tono algo nervioso. No quería que me recordara como al chico que tuvieron que masturbar para obtener dinero, pero la mire y dije, “Que mas, hagámoslo” dije lo más seguro de mi.

Erika comenzó a tomarlo con delicadeza y lo masajeo suavemente. Deje de controlarme y mi pene se puso muy rígido. Ella frotaba con mucha firmeza, “Yo creía que Steffany lo haría,” dije algo nervioso y sin pensar. Pero ella me tomó desprevenido por la espalda mientras que apretaba mis pezones, “Nos la pagaras más tarde,” dijo mientras besaba mi cuello. Cerré los ojos y deje que las manos de las chicas me acariciaban.

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Las Chicas Siguen Acariciando Él Muchacho

Sentía como los besos de Steffany se convertían en mordiscos mientras me frotaban el cuerpo con sus manos, pero Erika parecía más ansiosa. Me hacia una tremenda felación mientras masajeaba mis testículos y le daba pequeños apretones con sus manos. Tantas sensaciones me hacían disfrutar tal experiencia. Llego un punto que no aguanté hice señas y Erika recolecto todo el semen en el frasco. Abrí los ojos y pude ver a las chicas sonrojadas. Además vi a la chofer que miraba la escena de manera divertida.

“Me parece que hace falta más semen,” dijo Steffany mientras ella se inclinaba para comenzar otra ronda. Esta vez comenzó a mamar mis testículos primero, mientras que Erika y yo nos besábamos intensamente. Ella movía sus yemas de los dedos de arriba hacia abajo sintiendo cada parte de mi torso. Sorpresivamente Erika me rodeo mi cadera masajeando mis muslos y al finalmente apretaba mis nalgas. Steffany logro que tuviera otra erección y comenzó a masturbarme con una mano mientras que la otra estaba en mi pecho; esta vez termine llenando el frasco por completo.

Nos La Pagará En Nuestro Departamento

“¡Prueba superada!” dijo la voz, en eso la chofer me quito las esposas. Me vestí tan rápido como pude. Les di la espalda para dejar que mis compañeras se vistieran no sin antes una amenaza por parte de ambas chicas por lo que tuve que pegar mi cara contra la pared. Sentí una mano contra mi nuca haciendo un poco de presión para colocar mi frente contra la pared, “No se preocupen chicas, yo me encargo, que este pervertido no las voltee a ver,” dijo la chofer en tono burlón. Salimos del cuarto y la chofer nos dio el resto del dinero y nos llevaron de vuelta al departamento de las chicas.

Está vez los tres íbamos en la parte trasera del taxi. Ninguno decía ni una palabra; antes de salir del auto Erika hizo bolita sus bragas y me las metió en la boca y Steffany me coloco las suyas a modo de mascara, “¿Recuerdas que te dije que pagarías?” Dijo Steffany al oído, “Pues después de la conferencia de mañana trae nuestras bragas y nos la “pagaras” en nuestro departamento,” dijo Erika con tono coqueto. Las dos me dieron un beso en la mejilla al mismo tiempo y se bajaron rápido del auto.

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