Llegada De Las Damas Dominantes (1)

Las Damas Dominantes Se Reúnen En La Casa De Liliana

Las damas dominantes Sara y Julieth se encontraban en un video chat conversando con su nueva amiga llamada Liliana. Ella era una chica de piel morena, cabello ondulado, ojos cafés y figura bien marcada que vivía en una playa. Las tres chicas se habían conocido en una exposición BDSM a la cual habrían asistido con sus sumisos y rápidamente las tres damas se habrían vuelto amigas.

Él marido sumiso de Liliana se llamaba Franco. Un hombre español de piel blanca y cabello negro que a pesar de lo atractivo de su físico estaba locamente enamorado de Liliana. Y como él comentaba como él adoraba besar el piso donde ella caminaba.

Las dos damas dominantes se encontraban muy entusiasmadas. Liliana habría invitado a las dos damas y sus sumisos Julio y Román a pasar algunos días en su casa a unos pasos de la playa. Ambas damas habrían puesto a ambos sumisos a empacar todo lo necesario para las vacaciones. Inclusive, los dos sumisos compraron una jaula de castidad de plástico para no tener problemas en el aeropuerto.

Los Maridos Sumisos Se Preparan Para Sus Esposas

Al llegar a la pequeña pero muy acogedora casa de Liliana, notaron que tenían incluso una pequeña playa privada dentro de la propiedad. “Nadie nos molestará amigas, así que pueden estar tranquilas.” Las damas miraron a los dos caballeros, “Bueno chicos, ya conocen la rutina, ningún hombre usa ropa dentro de la propiedad. Mi marido les mostrará donde pueden cambiarse.” Los hombres asintieron después que Franco completamente desnudo y en castidad llevó una bandeja con bocadillos y bebidas para las damas.

La anfitriona guió a sus dos nuevos compañeros a una pequeña oficina que había dentro de la casa. “Puedan desnudarse aquí,” dijo Franco con tranquilidad. “Guarden su ropa y esperemos a que nos llamen, mi Liliana le gusta el silencio y tranquilidad. Así que ustedes solo limitase a responder con un Sí Señora o no Señora.” Los dos hombres se desnudaron y guardaron sus ropas en sus respectivas maletas. “No te preocupes, sabemos como comportarnos,” dijo Román al terminar de desnudarse. “Nada distinto como en casa,”dijo Julio al terminar.

La Idea De Sara

Franco se inca en medio de la sala con las manos en las rodillas. Miró a un costado y había una cámara en el techo. Hizo una señal con la cabeza para que ambos sumisos tomaran la misma posición lo cual ambos sumisos hicieron. “Ven chicas, así mantengo a mi sumiso controlado.” Liliana mostró su celular a sus dos amigas y vieron lo que pasó dentro de la oficina. “Tengo cámaras en toda la casa y puedo ver a mi marido cuando yo quiera, incluso puedo llamarlo con altavoces y darle ordenes.” Julieth y Sara se encontraban emocionadas por el sistema de seguridad que había dentro de la casa.

Sara tuvo una idea y se la susurró a Liliana, la cual se puso roja. “La verdad no hemos probado eso pero si que lo hagan,” dijo Liliana. Entonces dejó que Julieth y Sara hablaran por el altavoz, “Ustedes dos,” dijo Sara. ”Demuestren su agradecimiento a su anfitriona como se debe. Ya saben que hacer,” dijo la dama a los dos muchachos. Los dos muchachos temieron la reacción de Liliana, “Vamos chicos sin pena que la señorita Liliana ya dio su permiso,” dijo Julieth por el altavoz.

Los Hombres Seducen A Franco

Fue entonces que ambos hombres se acercaron a Franco, lo acostaron contra el piso y comenzaron a acariciar su cuerpo desnudo delante de la anfitriona de manera suave palpando cada músculo del chico y besando primero el cuello y de ahí hacia abajo. Franco gemía e iba a protestar, “Tranquilo cariño, quiero que te dejes tocar, verás como lo disfrutas,” dijo Liliana. Y al momento, Franco dejó que los otros dos chico disfrutaran de él. Lo tocaron de manera sensual y besaron cada centímetro de su cuerpo.

Ambos sumisos comenzaron lamer los testículos de Franco de manera hambrienta haciéndolo gemir, “Basta caballeros venga a la habitación,” dijo una de las damas por los megáfonos. Rápidamente, los tres hombres se detuvieron y siguiendo a Franco lo siguieron a dicha habitación. Los tres avanzaban a cuatro patas hasta llegar a la puerta de dicha habitación. Franco tocó tres veces la puerta y esperaron una respuesta.

Cual Hombre Sumiso Chupa Verga Mejor

Esperaron un rato. Escucharon dentro del cuarto murmullos y risas de las damas , “Adelante!” Inmediatamente los tres sumisos entraron arrastrándose por el piso. Las tres damas estaban sobre la cama que había dentro del cuarto. Liliana usaba solo un mono bikini rojo, Sara usaba un conjunto de bra y pantis azules y Julieth usaba un conjunto de bra y tanga negros. Las tres damas mostraban en sus caderas arneses con dildos de un gran tamaño. Los tres de color negro, “¿Así que los tres cerditos les gusta frotarse y besarse su cuerpo?”

Dijo Sara mientras tomaba con su mano el dildo que tenía en la cadera y lo frotaba con suavidad. “Los tres deben de tener sus penes a punto de explotar dentro de esas jaulas tan ajustadas,” dijo Julieth al darle unas palmadas a su dildo. La verdad es que el pene de los tres sumisos estaban bastante apretados dentro de las jaulas. Los tres permanecían a cuatro patas con la cabeza al piso “Bien, tal vez los liberemos si pueden demostrar cómo se debe chupar una verga,” dijo Liliana. Las tres damas se sentaron enfrente de cada sumiso y los invitaron a chupar las vergas de silicón que tenían las damas puestas.

Tres Perros Hambrientos

Los tres sumisos chupaban las vergas con lujuria y ganas y al parecer de las damas, parecían tres perros hambrientos. De vez en cuando alguna chica sacaba el pene de la boca del chico y golpeaba su cara con el dildo, “No sé chicas, parece que a los cerditos les gusta más chupar vergas,” dijo Sara al meter completamente en la boca de Julio todo el dildo haciendo que hiciera sonidos guturales.

Liliana cogió los testículos de Franco apretándolos un poco mientras el gemía del dolor, “Me encanta que tengas las bolas azules mi amor,” le susurraba Liliana a su sumiso para después él continuara chupando el dildo. Entonces Sara con el pie empujó a Román para tirarlo de espaldas, “Ya es hora y creo que es la primera vez que usarás uno tan grande cariño,”dijo Sara divertida.

Las Jaulas De Castidad Están A Punto De Romperse

Las damas subieron a la cama a los tres sumisos y se pusieron boca arriba. Cada dama lubricó cada dildo y separó las piernas de cada sumiso para en un movimiento firme, penetrar el culo de cada sumiso. Las damas con un sensual movimiento de cadera hacían estremecer de placer a cada sumiso tratando de seguir con sus caderas el ritmo que marcaban las damas dominantes.

De vez en cuando, los sumisos cambian de postura según el gusto de cada dama. Ya sea boca abajo o montándose sobre el regazo de cada dama. Algo que notó Liliana fue lo excitados que estaba cada sumiso. Las jaulas parecían que reventarían en cualquier momento. “Chicas, hay algo que quiero probar con ustedes que ni siquiera he probado con mi marido ¿Les gustaría intentarlo?”

Le Echamos Un Reto A Los Sumisos

Preguntó Liliana a sus invitadas, “¡Claro hagámoslo!” Dijeron las dos damas dominantes al unísono. “Bien coloquen a los tres cerditos en la postura que vimos en ese espectáculo de cabaret femdom de la convención, iré por la sorpresa,” dijo Liliana antes de quitarse el arnés y dejar a Franco tumbado en la cama.

Las dos damas dominantes colocaron a los tres sumiso hincados y espalda contra espalda en medio del cuarto. Fue entonces cuando Liliana entró al cuarto con una caja, de la cual sacó tres hilos de bolas grandes de un material suave el cual cada hilo fue metido dentro del culo de cada sumiso y fueron los tres amarrados por la punta por Liliana.

Después esposaron a la espalda las muñecas de cada sumiso y les colocaron en sus bocas una mordaza con forma de pene. Al final, Liliana sacó la sorpresa, “Vean chicas me acaban de llegar esta mañana.” Las damas dominantes miraron emocionadas dentro de la caja y las tres comenzaron a reír de una manera malvada.

Anillo De Pene Eléctrico

La caja tenía un anillo para pene que generaba una descarga eléctrica y funcionaba a control remoto. Emocionadas, las damas dominantes colocaron en la base del pene de sus sumisos el anillo. “Bien cerditos hoy solo uno será liberado,” dijo Liliana con autoridad, “Para lograrlo cada uno de ustedes deberá sacarse la tira de bolas de su culo mientras se arrastra de rodillas, y para motivarlos cada dama les dará un choque eléctrico.” Al decir esto, Liliana tomó un silbato, al dar el silbatazo comenzó.

En el principio, cada dama aplaudía y animaba a su sumiso, él cual trataba de andar lo más rápido posible. Pero la diversión comenzó cuando comenzaron las descargas eléctricas. Cada sumiso se estremecía y temblaba de dolor por el choque eléctrico que generaba el anillo. Las damas dominantes se divertían mientras veían el sufrimiento de cada sumiso, los cuales no pudieron sacar ni la mitad de las bolas de sus culos y terminaron rendidos en el piso clamando piedad a sus damas.

Las damas dominantes miraron decepcionadas a los hombres tumbados en el piso , “Me avergüenza tu poco esfuerzo el día de hoy Franco,” dijo Lilian muy molesta a su sumiso. “Durante todo las vacaciones dormirás en el piso Román,” decía Julieth a su sumiso mientras le ponía un pie en su cara. Sara tomó del cabello a Julio y le escupió en la cara, “No mereces ni siquiera mirarme al rostro cerdo.” Al decir esto le dio una abofeteada a su sumiso.

Es Tiempo De Demonstrar Nuestro Agradecimiento A Liliana

De hecho, las tres damas dominantes abofetearon el rostro de sus sumisos. Después como castigo y sin quitarles las esposas ni las bolas y mucho menos el anillo eléctrico a los tres sumisos, los obligaron a dormir boca abajo en el piso del baño. “Y pobre ustedes si se atreven a moverse de ahí en toda la noche, recuerden que los vigilamos,” dijo Liliana al apagar la luz y cerrar la puerta del baño.

En el cuarto tanto Julieth como Sara se había acostado en la cama. Ya totalmente desnudas invitaron a su anfitriona a acostarse en medio de ellas. “¿Qué es todo esto?” Dijo Liliana divertida mientras se recostaba en medio de las dos damas dominantes. “Simplemente queremos demostrarle nuestro agradecimiento,” dijo Sara al besar en los labios a Liliana y Julieth quitaba el mono bikini de Liliana con mucha suavidad. “Verás como somos muy agradecidas, preciosa,” dijo Julieth a su anfitriona.

“Eso quiero verlo,” dijo Liliana. La dama aplaudió y se apagaron las luces del cuarto. Ellas se metieron bajos las sabanas de la cama y comenzaron juegos de besos y caricias. Los tres sumisos temerosos trataban de no moverse aunque no pudieron evitar escuchar los gemidos sexuales de sus damas dominantes.

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