La Noche De Fiesta De Domina Paola

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Abre La Boca Edgar

Eran casi las cuatro de la tarde cuando Domina Paola salió de la ducha y se cubrió el torso de su curvilíneo cuerpo con una toalla y se sentó en su mesa de noche para maquillarse y peinarse. Por la noche, saldría de fiesta con algunas amigas. Mientras Domina Paola se arreglaba, su sumiso Edgar se encontraba de rodillas bajo la mesita de noche. Siempre que Paola terminaba de darse una ducha le gustaba que su sumiso le diera sexo oral, de rodillas mientras que ella se arreglaba.

Edgar no usaba ninguna prenda dentro de casa, solo un collar de perro al cuello y una jaula de castidad metálica con candado. Él sumiso debía permanecer en esa postura, con las dos manos al piso y de rodillas mientras Paola permanecía sentada. Edgar se esforzaba usando sus labios y lengua para estimular el clítoris de su amada, en un momento, Paola empujó con su mano la nuca de Edgar. Esa era la señal para él de abrir su boca.

Domina Paola Arreglandose Para Salir Con Las Amigas

De repente, él sintió que un fluido de olor y gusto característico entraba por su boca, el cual debía de tragar de inmediato. Cuando Paola terminó de orinarse en la boca de su sumiso, él debía lamer las gotas que pudieron haberse escapado, “Ve a terminar tus deberes en lo que termino de arreglarme,” dijo Paola al ver que Edgar había lamido los restos de orina que cayeron al piso, “Si señora,” dijo Edgar antes de salir en cuatro patas de la habitación de Paola, dejando la puerta cerrada tras de sí para dejar a su amada arreglarse en intimidad.

Paola había escogido un vestido con cuello profundo metálico sin espalda y zapatillas de tacón alto que hacían juego con el vestido. No usaba sostén y además se puso pantis de encaje blancos sensuales y discretos. Ella se miraba en el espejo mirando algún error en su atuendo, todo el conjunto la hacia ver hermosa e inalcanzable para cualquier hombre. Ella entonces llamó a Edgar haciendo sonar una campanilla. Rápidamente Edgar entró y miró de frente a su amada. Olvidó que debía ver siempre al piso cuando Paola usaba algún atuendo nuevo. Fue cuando la dama golpeó en el estómago a su sumiso haciendo que se pusiera de rodillas por el dolor del golpe.

No Me Mires Cerdo

“¿Como te atreves a mirarme cerdo?” Regaño la dama al sumiso, “Discúlpeme señora,” dijo Edgar adolorido pero recibió una fuerte cachetada por parte de la dama, “Guarda silencio, no me apetece escuchar tu miserable voz.” Fue entonces que Paola tomó de la oreja a Edgar y lo guió a un picota de madera que ella tenía para el frente a su cama. Edgar colocó su cabeza y ambas manos en los orificios de la picota para que la dama pudiera cerrarlos.

La visión de Edgar daba justamente al frente de la cama de Paola forzandolo a permanecer de rodillas e inmóvil. Entonces Domina Paola colocó en la boca del sumiso una mordaza con bola, “Bien cariño, ya me voy, cuida de la casa y no le abras a nadie,” dijo Domina Paola con una sonrisa y beso con la punta de sus labios la bola que tenía Edgar en la boca. La dama tomó su bolsa y salió de su casa dejando al sumiso solo y a oscuras.

Domina Paola fue con algunas amigas a un antro de moda de la ciudad donde bebieron tragos y bailaron por un rato. Las damas no pasaron desapercibidas por los caballeros que asistieron al mismo lugar y muchos ofrecieron para bailar con las damas, pero pocos pudieron tener ese honor. Ellas solo escogían a especímenes de acuerdo a sus gustos: altos, atractivos, buen cuerpo, ejercitados, pero no demasiados musculosos. Fue entonces que Paola se fijó en un par de chicos que la miraban bailar y ambos se acercaron a ella. Uno de ellos de piel blanca, cabello rubio algo largo, ojos azules usaba una camisa blanca y pantalones negros, su amigo también de piel blanca, cabello negro corto y ojos verdes usaba una camisa azul y pantalones a juego.

Vamos A Mi Departamento

A Paula le llamó la atención ambos chicos y quiso bailar con ambos a la vez. Los chicos no desaprovecharon la oportunidad de tocar el cuerpo de Paola y ella disfrutaba de el ritmo que ambos chicos tenían. Paola traviesamente desabotonaba las camisas de los chicos dejando ver sus abdómenes bien marcados. Después de algunas canciones, fueron a una mesa a descansar y pidieron algunos tragos, se llamaban Brandon y Julio. Los dos habían llegado al antro por casualidad. “Bien caballeros podemos seguir la fiesta en otro lado,” decía Paola de modo coqueto.

“Muy bien, podemos pedir una habitación de hotel, claro si no te molesta,” dijo Brandon mientras tomaba la mano de la dama. “Preferiría que fuéramos a mi departamento, es mas intimo,” decía la dama al acariciar la mejilla de Julio, “Si no tienes problema hermosa nosotros no la tenemos.” Entonces Paola se fue a despedir de sus amigas mientras que Julio pagaba la cuenta y la cuenta de Paola y Brandon pedía un taxi. Domina Paola tomó de las cinturas a los dos caballeros y salieron del antro.

Dentro del taxi ambos caballeros comenzaron a besar y acariciar el cuerpo de Paula. La dama daba pequeños gemidos de placer mientras que los dos chicos disfrutaban del cuerpo de la dama. Ella sintió que las manos de los chicos trataron de tocar sus pechos pero ella tomó sus brazos antes de dejar tocarlos, “Tranquilos chicos, antes de que continúen deben saber que soy Domina Paola y mi pareja es mi sumiso.” Ambos caballeros se quedaron atónitos con las palabras de Paola. “Pues ya llegamos muy lejos para arrepentirse, haré lo que ordenes señorita Paola,” dijo Julio tomando delicadamente la mano de la dama y dándole un suave beso en el dorso de la mano.

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¿Edgar Es Tu Pareja?

“Lo mismo digo, usted ordena y yo obedeceré, Domina Paola,” dijo Brandon e hizo el mismo gesto que hizo Julio. “Bien sigan caballeros, ya verán cuando lleguemos a mi departamento.” Entonces ambos chicos siguieron masajeando los senos y piernas de la dama. También seguían besándola haciendo subir la temperatura del taxi. Él chofer del vehículo era tan profesional que no volteo a ver a los tres amantes, sólo habló cuando llegaron a edificio donde vivía Domina Paola, anunciando su llegada.

Paola tomando de la mano a ambos chicos los guió directo a su habitación donde todavía estaba Edgar inmovilizado en la picota. “¿Así que él es tú pareja?” Preguntó Brandon al ver al sumiso en esa herramienta de torturas medieval. Domina Paula se acercó a Brandon y le quitó el cinturón. “Mira lo que hago,” dijo la dama al hacer tronar el cinturón. Se acercó a Edgar y le dio un fuerte golpe en los glúteos haciéndolo estremecerse y gemir.

“Ven chicos si pudiera hablar agradecería cada golpe que le doy.” Entonces volvió a golpear el otro glúteo del sumiso. “Vamos que esperan quítense toda la ropa,” ordenó Domina Paola a sus dos Bulls. Ellos obedecieron de inmediato al ver que Paola hablaba en serio, pero no se les quitó la excitación. Mientras que los Bulls se desnudaban Domina Paola seguía dándole una buena ronda de golpes de cinturón sobre los glúteos de Edgar.

 

Que No Se Te Caigan Cariño

Por orden de Domina Paola, ambos Bulls se masturbaron mientras que ella introducía un plug en el ano de Edgar. La dama notó lo bien dotados que estaban ambos Bulls. “Justo como me gustan, grandes y gruesos, como tu nunca lo tendrás,” dijo Domina Paola al acariciar y apretar los testículos de Edgar. Entonces ella se acostó en la cama con su celular frente a Edgar. “Ustedes dos golpeen la cara de mi sumiso con sus penes bien erectos.” Ambos Bulls cumplieron la orden y golpearon la cara de Edgar mientras que Domina Paola reía y tomaba video, “Vean chicas tengo la boca de Edgar tapada para que no ande de zorra con estos machos,” decía Domina Paola mientras que el acto humillante continuaba.

Paola se quitó las zapatillas y las colocó sobre la espalda de Edgar. “Que no se te caigan cariño,” acarició la cabeza del sumiso antes de volver a la cama y comenzar a disfrutar del cuerpo de ambos Bulls los cuales se encontraban acostados. Fue cuando Domina Paola dio rienda suelta a su lujuria, se subió sobre Julio y lo besó con furia y bajando por su cuello besó y acarició cada parte del cuerpo del Bull, cuello, pecho, abdomen y pene fueron besados, acariciados y lamidos por la dama y claro Brandon recibió el mismo tratamiento dado por Domina Paola al darle una felación a Brandon mientras que ella sostenía el pene de Julio con otra mano para masturbarlo se escuchó un ruido. Uno de los tacones que tenía Edgar en la espalda cayó al piso.

Ambos BDSM Bulls Trasnocharon Con La Dama

Paola le dio un fuerte golpe en la cabeza al sumiso, “Te dije que no debían caerse, ahora tendré que ponerte un castigo especial,” Paola sacó de un cajón un collar eléctrico para entrenar perros y se lo colocó en la base de los testículos a Edgar. Ella con el mando a distancia le dio una fuerte sacudida eléctrica, haciendo gritar a Edgar. Los dos Bulls miraban algo asustados la escena, entonces Paola los miró, “Si ustedes no me dan multiorgazmos los castigare de la misma forma.” Tanto Julio como Brandon entendieron la orden y como Domina Paola lo ordenó le dieron la mejor noche sexual que la dama merecía.

Con la motivación y el miedo, ambos Bulls se esforzaron con Paola haciendo que la dama disfrutara en el encuentro colocándola en diversas posturas buscando que ella se llenara de placer. Ella de vez en vez electrocutaba los genitales de Edgar e incluso cuando algún Bull estaba listo para eyacular, ella lo obligaba a hacerlos sobre la cabeza de Edgar, “Para que sepas como es el semen de un hombre real,” decía la dama con orgullo.

A altas horas de la noche Paola quedó satisfecha y permitió que ambos Bulls pasarán la noche con ella, con la dama en medio y los dos Bulls a cada lado abrazándola, acariciándola y besándola suavemente. “¿Te gusto lo que viste?” dijo Paola al pasar su pie sobre la cara de Edgar el cual él simplemente asintió con la cabeza, “Bien, bien duerme ya, mañana nos harás el desayuno,” al decir esto Paola se acurruco entre sus dos Bulls y se quedó plácidamente dormida.

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